De presencia imperceptible, escuálido tronco y mangas largas. De cabello liso a la fuerza, cara de guagua y acento sencillo. De incomprensible simpatía, diálogo continuo y patas con velcro. Así es nuestro socio. Desde el primer día que habló, querido. Desde el primer día que jugó, respetado.
Malacostumbrados estuvimos los colocolinos por un buen tiempo a los "paquetes" que se traían por refuerzos. A la lotería impuesta por B&N en la búsqueda de las nuevas armas para la siguiente temporada. Y no digamos que ha cambiado mucho su política de adquisición, pero sí convengamos que esta vez le achuntaron, o le achuntó Cagna, quien lo pidió.
No me cabe ninguna duda que la banda derecha es suya, pese a jugar generalmente por la contraria, debido a su condición de zurdo. Gracias a esta contradictoria relación, es que tenemos a un Wilchez que constantemente está buscando la comodidad de su pierna hábil, enganchando hacia afuera, y desbaratando los planes del contrario con la intempestiva arma que tiene aquel que desequilibra con la sorpresa del pie cambiado (véase a Robben. Guarde las proporciones también).
Saludos al argentino, simpático como pocos y empeñoso como menos. Es un gusto ver esfuerzo en medio del trote de algunos. Gracias por el gol de hoy también.
¡Aguante Luquitas!
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