sábado, 14 de agosto de 2010

Wilchezmanía

Un país poco familiarizado con buen uso de la "W" recibió a este humilde jugador. Lucas, acostumbrado a la fastidiosa presión del medio argentino, probablemente creía que se encontraría con un ambiente similar en la tierra colindante a la propia. El ex Asteras Tripolis, habituado a las hinchadas conflictivas de los clubes grandes, con más de algún temor debe haber pisado Macul. Con la inseguridad propia que ofrece Sudamérica también, "Peter Veneno", se lanzó al río, dejando un puesto de titular en la tierra de Sócrates, para venir al club más glorioso de Chile.

De presencia imperceptible, escuálido tronco y mangas largas. De cabello liso a la fuerza, cara de guagua y acento sencillo. De incomprensible simpatía, diálogo continuo y patas con velcro. Así es nuestro socio. Desde el primer día que habló, querido. Desde el primer día que jugó, respetado.

Malacostumbrados estuvimos los colocolinos por un buen tiempo a los "paquetes" que se traían por refuerzos. A la lotería impuesta por B&N en la búsqueda de las nuevas armas para la siguiente temporada. Y no digamos que ha cambiado mucho su política de adquisición, pero sí convengamos que esta vez le achuntaron, o le achuntó Cagna, quien lo pidió.

No me cabe ninguna duda que la banda derecha es suya, pese a jugar generalmente por la contraria, debido a su condición de zurdo. Gracias a esta contradictoria relación, es que tenemos a un Wilchez que constantemente está buscando la comodidad de su pierna hábil, enganchando hacia afuera, y desbaratando los planes del contrario con la intempestiva arma que tiene aquel que desequilibra con la sorpresa del pie cambiado (véase a Robben. Guarde las proporciones también).

Saludos al argentino, simpático como pocos y empeñoso como menos. Es un gusto ver esfuerzo en medio del trote de algunos. Gracias por el gol de hoy también.

¡Aguante Luquitas!

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